La exposición a campos, ondas y radiaciones no es un fenómeno nuevo, aunque no hace más de 50-70 años que la tecnología aparece en nuestros hogares con la electricidad pasando de corriente continua a alterna y más tarde el teléfono. A finales del siglo XX y sobre todo lo que llevamos del siglo XXI la exposición ambiental ha aumentado de forma continua y exponencial con la irrupción de internet y la telefonía sin cable.

Todos estamos expuestos a una combinación compleja de campos eléctricos y magnéticos débiles, tanto en el hogar como en el trabajo, desde los que producen la generación y transmisión de electricidad, los electrodomésticos y los equipos industriales, a los producidos por las telecomunicaciones y la difusión de radio y televisión.

En los últimos años ha habido una creciente preocupación social sobre los efectos que tienen los campos eléctricos, magnéticos, los hornos microondas y los teléfonos móviles y sus estaciones base que se instalan en las cubiertas de muchos edificios, sobre la salud.

Existen ya diversos proyectos de investigación tanto de la OMS (Proyecto CEM) como de la UE. Actualmente las directrices se basan en el principio de precaución. La normativa ha estipulado siempre unos parámetros máximos de medida que en función de la cantidad se consideraba perjudicial para la salud. Hoy en día los nuevos estándares se están determinando a partir de estadísticas (número de afectados) y el concepto de mochila tóxica (cantidades pequeñas perjudiciales combinadas con otros elementos tóxicos para la salud).

Una de las normas de referencia más restrictivas que existen para medir los campos, ondas y radiaciones y así poder determinar si un espacio es biocompatible o no es la Norma técnica de Baubiologie que se basa en unos valores indicativos recomendables para las zonas de descanso y de sueño de las viviendas (zonas donde el cuerpo se recupera).

Los campos, ondas y radiaciones a tener en cuenta en una vivienda son los siguientes:

  • Campos eléctricos alternos (bajas frecuencias): son los causados por los pequeños electrodomésticos y la instalación eléctrica.Para evitarlos debemos disponer de una buena toma de tierra de la instalación y podemos desconectar los aparatos de la habitación con un interruptor en el conjunto de enchufes o en toda la habitación. Para aislar de otras dependencias existen pinturas de apantallamiento.
  • Campo magnético alterno (Bajas frecuencias): son los generados por los pequeños motores en un aparato, despertador radio con cable, cargador de móvil, etc. Sobretodo deberemos evitar tenerlos en la mesita de noche, es decir, no cargar el móvil por la noche y tener un despertador a pilas. Si se quiere una radio despertador, se puede situar lejos de la cama, a 2m de distancia sería suficiente, o simplemente que funcione a pilas.
  • Ondas electromagnéticas de altas frecuencias: son las generadas por el teléfono inalámbrico, el Router y el wifi, los móviles, etc. El principal elemento a controlar es el teléfono inalámbrico, deberemos quitarlo de la habitación. Existen unos teléfonos con la opción modo Ecodec que evitan la emisión de ondas cuando el aparato está en stand-by. En cuanto a la telefonía móvil e internet, es recomendable no dormir con él en la habitación y apagar el Wi-fi por la noche. Para evitar la entrada de ondas electromagnéticas del exterior, provenientes de las torres de telefonía situada en edificios vecinos se puede apantallar la fachada orientada a ella. Lo más importante son las ventanas, una carpintería de aluminio sería suficiente, y el resto se puede aplicar una pintura especial. Hay que ir con cuidado con el apantallamiento ya que si no se realiza bien puede conseguir el efecto contrario, rebotar las ondas internas.

  • Campos eléctricos continuos (electrostática): producidos por el roce entre superficies. Evitar materiales sintéticos en el mobiliario y fibras artificiales, utilizar materiales naturales y evitar el ambiente muy seco es la mejor solución. También es importante descargar eléctricamente el cuerpo de vez en cuando.
  • Campos magnéticos continuos (magnetostática): Son los campos magnéticos que generan los elementos de hierro de mobiliario y elementos de los edificios (muelles de colchones, acero en hormigón armado, etc.). Utilizar colchones naturales y de látex. Disponer de una buena toma de tierra en el edificio.
  • Radioactividad: Emitida por diferentes materiales que utilizamos como por ejemplo el granito, basalto y algunas arcillas, y el gas radón. Las medidas para evitar la presencia de radioactividad son la incorporación de una cámara sanitaria ventilada (en reforma no siempre es posible), sellar posibles filtraciones y ventilar las estancias. Antes de escoger un material se puede comprobar su radioactividad con un aparato especial.
  •  Perturbaciones geológicas: campos magnéticos y radiaciones provenientes del terreno en zonas de fallas, betas de agua y yacimientos. Ante estas zonas, no hay apantallamiento posible, así que la mejor medida es no dormir ni trabajar encima de las líneas emisoras. Para ello se debe encargar un estudio de geobiología a personas especializadas en ello antes de abordar un proyecto.
  • Ondas acústicas: ruidos aéreos y de impacto. Aislar el espacio de la fuente emisora del ruido y controlar la reverberación son las principales medidas a tener en cuenta. Para saber cómo, puedes consultar nuestro artículo: “Estrategias de defensa contra el ruido”.
  • Luz: iluminación artificial, luz y radiaciones ultravioletas e infrarrojas. Tal como escribimos en nuestro anterior artículo “La luz natural como fuente de salud”, el aprovechamiento de la luz natural y escoger una buena iluminación artificial es primordial para evitar la electro contaminación por el efecto de la luz en casa. A tener en cuenta el espectro de la lámpara emisora, el parpadeo, la reproducción del color y el nivel de lux que produce.

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE), reunido en Kiev en su Comité Permanente, pidió hoy a los gobiernos europeos a adoptar “todas las medidas razonables” para reducir la exposición a campos electromagnéticos y en particular la exposición de los niños y jóvenes reconsiderando la base científica para la determinación de las nuevas normativas y aplicar “el principio de precaución” cuando la evaluación científica no determina el riesgo para la salud con suficiente certeza.

En el mismo sentido, para evitar la contaminación electromagnética en nuestros hogares recomendamos realizar las siguientes acciones y/o cambios de hábitos:

  • Desenchufar los aparatos eléctricos de la corriente cuando no se utilizan.
  • Evitar campos electromagnéticos alternos y continuos en la cama, alejando el radio despertador y no cargar el teléfono móvil en la mesita de noche.
  • Reducir las altas frecuencias dentro de casa, utilizar teléfonos con cable, apagar el wifi y no dejar el móvil durante la noche en la habitación.
  • Evitar materiales radioactivos (granito, basalto y algunas baldosas cerámicas) y ventilar los espacios en el caso de que los tengamos.

Una vez más nos damos cuenta que con pocos gestos cotidianos podemos lograr un hogar más sano y libre de contaminantes.