La aparición del fenómeno de humedades de condensación es provocada por la diferencia excesiva de temperatura interior de una vivienda respecto a la exterior. Estas humedades se forman en una superficie cuando su temperatura está por debajo del punto de rocío del aire en contacto con ella. Este punto varía en función de la temperatura ambiental y humedad relativa del aire, incrementándose en las zonas más frías de las viviendas, principalmente en paredes en contacto con el exterior (fachadas) y en superficies no absorbentes como los cristales de las ventanas, alicatados y espejos, produciendo una serie de inconvenientes que afectan tanto a nuestro hogar como a nuestra salud.

Muy a menudo nos encontramos con edificios cuyas paredes exteriores no poseen las cualidades térmicas necesarias para reducir esta diferencia de temperatura entre sus diferentes caras, es decir, paredes sin aislamiento térmico, o con aislamiento insuficiente. Por ese motivo, sobretodo en invierno la cara interior de la pared resulta fría por la falta de aislamiento y constituye un buen soporte para la condensación del vapor de agua presente en el interior de una vivienda normalmente calefactada.

El efecto más visible es la humedad por condensación en ventanas, que puede provocar charcos en el suelo a causa del agua desprendida de los cristales. Pero la humedad puede condensar también sobre techos o paredes frías, originando hongos, manchas negras de moho, agua proveniente de la condensación y mal olor.  Si además el revestimiento exterior de la fachada es deficiente, presenta discontinuidades y no desempeña bien su función de impermeabilidad al agua, las filtraciones se suman a las humedades por condensación, empeorando los efectos negativos de estas.

Lo que en un principio puede parecer solo un pequeño problema estético o de falta de ventilación, es agravado por la presencia de moho y ácaros, que acarrean serias amenazas para la salud y el contenido de la vivienda. Estos microscópicos microorganismos se propagan a través del aire creando colonias en el resto de paramentos y son inhalados por los habitantes de las viviendas afectadas agravando enfermedades como el asma y alergias respiratorias. La primera medida que se recomienda a los usuarios afectados por este problema es garantizar siempre una ventilación adecuada, aunque si el problema es estructural, la solución es mas compleja.

En este momento en Arquitectura y Entorno estamos desarrollando varios proyectos en edificios de viviendas afectados por este problema: la solución que hemos adoptado es realizar una rehabilitación energética colocando un revestimiento exterior (SATE) compuesto por aislamiento térmico de varios espesores y revestido con mortero. Este sistema es una manera sencilla y económica de subsanar las deficiencias de las fachadas y medianeras de edificios aportando mejoras de eficiencia energética.